No nos engañemos, la vida sedentaria es la más común de los mortales occidentales de hoy en día, habituados a largas jornadas de trabajo frente al ordenador y poco tiempo dedicado a la actividad física. No hace falta pues darle más vueltas al asunto y aceptar que, aunque quizás no es el sobrepeso nuestro problema, sí que trasladamos cada día una figura poco definida y que seguramente no nos acaba de agradar. En este sentido, uno de los problemas más recurrentes es el de la flacidez, que provoca que nuestra piel pierda firmeza y presente un aspecto caído y poco agradable visualmente. Y una de las zonas del cuerpo que más suele estar afectada por ella es la abdominal, parte en la que ya por antonomasia la piel debe tener más margen para poder estirarse y doblarse cuando nos sentamos o levantamos.

Combatir la flacidez en el vientre puede llegar a ser una pesadilla (o no)
La flacidez abdominal, por otra parte, puede estar causada por perdida de peso brusca, embarazos en caso de la mujer y una vida en general poco sana. Por otro lado, cabe reconocer que es en esta parte del cuerpo dónde más incómoda resulta la falta de cualidad tersa de la piel, ya que en seguida se ve estéticamente mal y nos molesta de cara a lucir tipo en verano. Sin embargo no tenemos porque desesperarnos, ya que si ponemos en marcha un buen plan de ataque, podremos combatir este problema y llegar a conseguir un vientre más plano y con una piel más tensada.
Para empezar, debemos saber de lo que exactamente estamos hablando, y es que la flacidez es técnicamente la degradación de las fibras que sostienen la piel, o sea, del colágeno y de la elastina. Así, cuando la piel se queda flácida, pierde tersura y la grasa que hay por debajo puede aparecer en forma de los famosos hoyitos de la piel de naranja, que es sin duda otro de los temores de la población femenina, sobre todo.
Evidentemente, como en toda afección, puede haber casos y grados muy extremos unos de otros, pero en la mayor parte de los casos se puede llegar a arreglar sin necesidad de intervención quirúrgica, que no obstante, es otra posible opción para algunos.
En general, el remedio número uno para hacer frente a la flacidez, así como para prevenirla, son los ejercicios de tonificación o resistencia. ¿Cuál es el handicap de ello? Pues evidentemente que eso conlleva esfuerzo y constancia, de ahí que hacer ejercicio puede ser la panacea pero no acaba siéndolo para todo el mundo. Y es que de nada sirve realizar las actividades físicas que muchos profesionales recomiendan para erradicar la flacidez si estos no se mantienen a lo largo del tiempo, y siguiendo la intensidad, repeticiones y rutinas que se marcan.
En este sentido, la psicología puede pesar tanto o más que la física para superar este problema estético, ya que conseguir la fuerza de voluntad necesaria para ser constantes y perseverantes es una clave en todo el proceso. A ello nos puede ayudar marcarnos pequeños objetivos paulatinamente, sin fijarnos grandes metas que todos sabemos que es imposible que asumamos con demasiada rapidez. Por otra parte, el refuerzo positivo, mediante el control de nuestros progresos, sabiendo valorarnos constantemente, hará que cojamos confianza y nos animemos a continuar luchando.
La regularidad ha de ser una norma fundamental, y a ella también puede colaborar el compartir los esfuerzos con personas de nuestro alrededor, bien sea siguiendo el proceso conjuntamente o simplemente comentándolo y teniendo un feedback suyo.
La parte positiva de todo ello es que los resultados, si actuamos convenientemente, se pueden ver pronto, prácticamente a partir del primer mes. Además, el ejercicio físico no sólo nos servirá para esa zona en la que estamos trabajando, sino también para mejorar nuestro organismo de forma completa y para que nos sintamos más fuertes y en forma que nunca.
Concretamente, en el caso de la flacidez abdominal, los ejercicios más recomendados son las series de abdominales, que se pueden hacer perfectamente en cualquier superficie mínimamente adecuada. Antes de empezar con las tablas de ejercicio de abdomen, se recomienda realizar un trabajo aeróbico (cardiovascular) para aumentar la temperatura corporal y preparar todo el sistema osteomuscular para el trabajo localizado y específico a estimular. Luego, nos dedicaremos de lleno a los ejercicios de fortalecimiento del tono muscular en la zona específica, el abdomen en nuestro caso. En cualquier espacio dedicado a temas de fitness podreis encontrar ejemplos de ejercicios abdominales recomendables.
Finalmente no hay que olvidar que hay otros muchos aspectos a tener en cuenta para ayudar a combatir la flacidez en el abdomen: cuidar la dieta, reduciendo las grasas y aumentando la fibra y productos vegetales; usar cremas reafirmantes, finalizar cada ducha con agua fría (que tonifica y refuerza la piel), etc.
Foto: Arturo de Albornoz

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